El objetivo es ser feliz.

Podemos transitar toda la vida entre placeres y sinsabores con el único objetivo de ser felices. La búsqueda de la felicidad en una de las principales preocupaciones de todo individuo en cualquier etapa de la vida. En la infancia somos felices cuando obtenemos un juguete preciado y disfrutamos del  amor que nos profesan nuestros padres, en la adolescencia somos felices si logramos determinados objetivos  y gozamos si nuestro amor es correspondido. En la madurez, la felicidad es ver crecer sanos y vitales a nuestros hijos, progresar en nuestras actividades laborales y obtener progresos económicos, o en otros casos adquirir distintos productos. En muchos casos la felicidad –para muchos- solamente se traduce en la compra de bienes u objetos que gratifican, viajar por el mundo, o solamente la simpleza de que nuestro equipo deportivo favorito logre títulos.

Mucho se puede escribir sobre la felicidad, todos y cada uno tiene su visión sobre la misma; Hay personas altruistas cuya única felicidad es ayudar al prójimo aún a costa de propios sacrificios o postergaciones. Para muchas personas la felicidad pasa también por ayudar a los animales, o la conservación de la naturaleza o el medioambiente. Cada uno tiene parámetros personales sobre la felicidad pero todos coinciden que el objetivo primordial de la vida es ser feliz.

La sexualidad es en la vida de todo individuo otro motivo de felicidad, para algunos está al tope de la consideración, para otros en un nivel inferior, pero para todos la sexualidad no pasa desapercibida. Según estudios recientes de la Universidad de Ohio –Estados Unidos- La sexualidad está presente en la mente del hombre y de la mujer más de 10 veces por día. El hombre piensa 19 veces por día en el sexo –superando a otras necesidades básicas- y la mujer solamente 10 veces.

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